Cultivar hierbas aromáticas no es exclusivo de quienes tienen un huerto. Si vives en un piso sin balcón, tú también puedes crear un pequeño jardín lleno de aroma… ¡dentro de casa! 

El cultivo de plantas aromáticas en interior ofrece la gran ventaja de poder disfrutar de hierbas frescas durante todo el año. Gracias a un entorno controlado, es posible obtener cosechas con independencia de las condiciones climáticas del exterior. Además su cultivo requiere poco espacio y poco tiempo; lo importante es proporcionarles las condiciones adecuadas para que crezcan correctamente.

Tener muchas plantas en interior también es beneficioso para el organismo. Las plantas de interior destacan por su capacidad para purificar el aire de sustancias contaminantes. Absorben el dióxido de carbono que producimos al respirar y nos lo devuelven transformado en oxígeno. Por eso, cultivar hierbas aromáticas en casa es la solución perfecta: mejoramos el ambiente y disfrutamos de aromas frescos siempre a mano, ideales también para dar sabor a nuestros platos.

Y si en tu casa hay niños, crear un huerto de plantas aromáticas con ellos es una actividad muy beneficiosa y entretenida que puedes llevar a cabo. Aquí te damos algunos consejos sobre cómo crear un huerto de plantas aromáticas con niños en casa.

Descubre todos los secretos para cultivar hierbas aromáticas en el hogar, cuándo sembrarlas y cómo combinarlas en una misma maceta.

Cuándo cultivar plantas aromáticas en casa

Si tienes pensado cultivar plantas aromáticas en casa, la estación del año no será un factor determinante, ya que el clima interior suele mantenerse bastante estable. En este caso, no es necesario ajustarse a un calendario estricto de siembra: cualquier momento es bueno para empezar. 

Requisitos fundamentales para cultivar aromáticas en el interior

Dónde colocar las aromáticas en casa

Incluso un piso esconde muchos rincones perfectos para cultivar hierbas aromáticas. No existe una vivienda demasiado pequeña para disfrutar de unas cuantas plantas en maceta. Y si tu piso fuera muy pequeño valora la opción de los huertos verticales de aromáticas

Observa tu casa y busca el lugar más adecuado. Para crecer correctamente, una planta necesita abundante luz y debe mantenerse alejada de fuentes de calor artificial, como radiadores o aparatos de aire acondicionado.

Evita colocar las plantas en el dormitorio. Su efecto, tan positivo durante el día, cambia por la noche, ya que en ausencia de luz solar no se produce la fotosíntesis. En ese momento, las plantas dejan de generar oxígeno y liberan dióxido de carbono. Es cierto que el impacto de una sola planta es mínimo. Pero, tratándose de hierbas aromáticas, la mejor opción es ubicarlas sin duda en la zona de día de la vivienda. El mejor lugar para colocar las hierbas aromáticas es la zona de día de la vivienda, en un espacio con buena entrada de luz natural, pero alejado de fuentes de calor artificial.

Exposición a la luz

La luz es un factor clave para el correcto desarrollo de las plantas aromáticas en interior, especialmente durante los meses de invierno.
En febrero, cuando las horas de luz natural todavía son limitadas, conviene colocar las plantas lo más cerca posible de ventanas bien orientadas, preferiblemente al sur o al este. Asegura entre 4 y 6 horas diarias de luz solar directa.

Las plantas aromáticas prefieren ambientes con temperaturas estables. La mayoría de las hierbas crecen mejor entre los 18 °C y los 24 °C. Evita las corrientes de aire frío y los cambios bruscos de temperatura.

Humedad y ventilación

El ambiente interior suele ser seco, por lo que es importante controlar la humedad y la circulación del aire. Un pequeño humidificador puede aumentar la humedad ambiental y asegurar una ventilación suave que evite el aire estancado siempre es buena idea.

Recuerda que cada planta aromática tiene necesidades específicas. Observar su evolución y adaptarse a ella será la clave para disfrutar de un jardín interior sano y lleno de vida.

¿Qué necesitas para cultivar hierbas aromáticas en maceta?

¡Empezamos por el material! Para poner en marcha tu pequeño cultivo solo necesitarás algunos utensilios básicos. Son herramientas muy comunes y fáciles de usar, al alcance de cualquiera.

  • Macetas (¡obviamente!) de plástico o de barro cocido. El barro cocido destaca por su estética y es la opción más ecológica, mientras que el plástico es más ligero y resulta ideal para soluciones suspendidas como estanterías o baldas. La elección dependerá del lugar donde vayas a colocar tus macetas.
  • Platos o bandejas para macetas, imprescindibles para recoger el exceso de agua y evitar que se moje el suelo de casa.

Ahora vamos a preparar el contenido de la maceta, en este orden:

  • Arcilla expandida, con función drenante, que evita el encharcamiento y la pudrición de las plantas. Se presenta en forma de pequeñas bolas porosas e irregulares y debe colocarse en una capa en el fondo de la maceta. Así permitirá una liberación gradual de la humedad del sustrato. 
  • Sustrato universal, ideal como base para las hierbas aromáticas. Un truco sencillo: mézclalo con un poco de arena para mejorar aún más el drenaje.
  • Abono, para mantener el sustrato fértil a lo largo del tiempo.
  • Semillas, el punto de partida de tu cultivo aromático. Todo empieza con una semilla. Elegir variedades adecuadas es el primer gesto para disfrutar del proceso de cultivo y acompañar a la planta desde sus primeras etapas, observando cómo brota y crece poco a poco en casa.
  • Guantes y regadera no son imprescindibles para cultivar hierbas aromáticas en maceta… pero te harán sentir todo un profesional.

Eligiendo las aromáticas para tu casa

Albahaca, fresca y delicada. La aromática por excelencia

Es la hierba aromática por excelencia. A la albahaca le gustan el sol y el calor, y sí, también puede cultivarse en invierno dentro de casa si se cuidan bien las condiciones. Prefiere crecer sola, por lo que es recomendable colocarla en una maceta individual y no compartir espacio con otras aromáticas.

Cebollino, el toque fino que lo cambia todo

Durante los meses de invierno conviene situar el cebollino cerca de la ventana más luminosa de la vivienda para favorecer su crecimiento.

Laurel, traducción en guisos y caldos

El laurel es una planta perenne que se adapta muy bien al cultivo en maceta. Su mantenimiento es sencillo: basta con colocarla cerca de una ventana orientada al este o al oeste y asegurarse de que tenga espacio suficiente a su alrededor para favorecer una correcta circulación del aire.

Menta, imprescindible para tus mojitos

La menta es una de las plantas aromáticas más conocidas por su aroma fresco y mentolado. Existen muchas variedades, como la menta piperita o la menta verde. Es fácil de cultivar y no requiere mucho espacio. Crece mejor en un sustrato fértil y bien drenado, con luz directa o parcial, y puede cultivarse tanto en maceta como en jardín, siempre que reciba riegos regulares.

Orégano, el Mediterráneo en tus platos

También puede cultivarse en interior. Solo necesita una ventana bien orientada al sur, buena exposición al sol y riegos moderados.

Perejil, en todas las salsas…

El perejil prefiere el sol directo, aunque puede desarrollarse de forma más lenta cerca de una ventana orientada al este o al oeste.

Romero, llena tu cocina de aroma

Esta aromática crece mejor cuando se sitúa junto a una ventana orientada al sur. Si se dan las condiciones adecuadas, el romero llenará la cocina de un aroma fresco y agradable, además de ayudar a neutralizar otros olores.

Salvia, poca cantidad y mucho carácter

La salvia tolera bien el ambiente seco del interior, pero necesita sol y una ventana orientada al sur. Es una pequeña planta perenne, fácil de cultivar y poco exigente en cuidados, ideal para quienes disponen de poco tiempo. En cocina se utiliza mucho para aromatizar carnes y pescados, y su aroma intenso y ligeramente amargo la convierte en una de las aromáticas más apreciadas.

Tomillo, pequeño e imprescindible

Al tomillo le gusta el sol directo, aunque también puede crecer bien junto a ventanas orientadas al este o al oeste. Es una planta aromática de sabor intenso pero equilibrado, muy utilizada para dar carácter a carnes, pescados y platos de cuchara.

Cómo combinar las hierbas aromáticas en maceta: afinidades y desencuentros

Algunas plantas crecen mejor juntas, ya que se benefician de la proximidad de otras especies. Otras, en cambio, prefieren ir por libre y desarrollarse mejor en solitario.

El romero necesita su espacio.
Asígnale una maceta solo para él, y mejor si es amplia. No olvides añadir un poco de arena al sustrato para mejorar el drenaje. Puede parecer algo exigente, pero el romero sabe lo que quiere: con los cuidados adecuados mantendrá sus hojas durante todo el año y aportará un aroma inconfundible a tus asados.

Salvia y tomillo, una pareja bien avenida.
Son grandes compañeros y pueden convivir perfectamente en la misma maceta. Ambos disfrutan del sol, del aire y de las ubicaciones más expuestas, por lo que crecerán sin problemas compartiendo espacio.

La menta, la vecina con espíritu conquistador.
Tiende a ocupar todo el espacio disponible con sus raíces, por lo que lo más recomendable es cultivarla en una maceta propia. A cambio, te regalará un aroma fresco e intenso difícil de igualar.

Albahaca y perejil, delicados pero compatibles.
Son plantas sensibles y de ciclo anual, por lo que no se aconseja combinarlas con otras aromáticas. Sin embargo, entre ellas se entienden bien y pueden compartir maceta. Eso sí, recuerda regarlas con frecuencia, especialmente la albahaca, que necesita abundante agua.

Orégano y mejorana, un acierto seguro.
Este es otro de los maridajes que funcionan a la perfección. Son plantas semi perennes, al igual que la salvia y el tomillo, y además de llevarse bien en el cultivo, crean un conjunto muy armonioso también a nivel visual.

Cultivar aromáticas para interior, mucho más que tener ingredientes frescos a mano…

Cultivar hierbas aromáticas en casa es mucho más que una forma práctica de tener ingredientes frescos a mano. Es una manera sencilla de reconectar con los ritmos de la naturaleza, de observar cómo una semilla se transforma en planta y de llenar el hogar de aromas que forman parte de nuestra cocina de siempre. Con un poco de luz, cuidados básicos y las variedades adecuadas, cualquier espacio puede convertirse en un pequeño jardín interior.

Empieza poco a poco, prueba, observa y disfruta del proceso. Porque cuidar de las aromáticas es también una forma de cuidar la casa… y de dar más sabor a cada plato.