Con la llegada de octubre, el huerto se prepara para una nueva temporada. Aunque solemos asociar la siembra con la primavera, el otoño también es un buen momento para cultivar determinadas hortalizas. ¡Y los guisantes son unos de sus grandes protagonistas!

Los guisantes (Pisum sativum) son un cultivo tradicional que agradece las temperaturas frescas y que, además de ser relativamente sencillo de cultivar, ofrece una gran diversidad de variedades, formas y posibilidades culinarias.

Porque no todos los guisantes son iguales. Algunos destacan por la forma de sus granos, otros por su rusticidad, su productividad o porque podemos disfrutar incluso de sus vainas.

En Rocalba queremos que descubras cuatro variedades con personalidad propia: Prins Albert (Lágrima), Tirabeque, Lincoln y Rondo.

Te contamos qué las hace especiales y cómo cultivarlas para disfrutar de sus cosechas.

¿Por qué octubre es un buen momento para sembrar guisantes?

Los guisantes son plantas de clima fresco que se desarrollan bien con temperaturas suaves. A diferencia de otros cultivos como los tomates o los pimientos, que necesitan calor, los guisantes pueden aprovechar las condiciones del otoño para iniciar su crecimiento.

Por eso, octubre puede ser un buen momento para sembrarlos en zonas de clima mediterráneo y regiones con inviernos suaves, siempre que las temperaturas y las condiciones del terreno sean adecuadas.

La siembra otoñal permite que las plantas aprovechen la humedad y las temperaturas moderadas de esta estación, pudiendo adelantar la recolección respecto a las siembras primaverales.

Sin embargo, hay que tener en cuenta las particularidades de cada zona. En regiones donde las heladas son frecuentes o muy intensas, puede ser recomendable esperar a finales del invierno o proteger el cultivo.

Además del clima, es importante elegir una variedad cuyo calendario de siembra se adapte a esta época del año.

Cuatro variedades de guisantes Rocalba que merece la pena conocer

Una de las características más interesantes de los guisantes es la diversidad que encontramos dentro de un mismo cultivo. Existen variedades de mata baja, de medio enrame y trepadoras, además de diferentes tipos de vainas y granos.

En el catálogo de Rocalba encontramos opciones para distintos espacios y preferencias culinarias.

Prins Albert (Lágrima): un guisante con una forma muy especial

El guisante Prins Albert, también conocido como Príncipe Alberto, es una de las variedades utilizadas para producir el apreciado guisante lágrima, muy valorado en la alta cocina por su delicadeza, textura y sabor.

El guisante lágrima recibe su nombre por su característica forma, ligeramente alargada y terminada en punta, que recuerda a una pequeña lágrima. No se trata de una única variedad, sino de un tipo de guisante que se recolecta en una fase muy temprana de su desarrollo, cuando los granos todavía son pequeños y tiernos.

Prins Albert es una variedad de medio enrame y ciclo muy precoz, que produce vainas rectas de aproximadamente 5-6 centímetros de longitud, con entre 5 y 7 granos en su interior. Sus semillas maduras son redondas y lisas.

Además de su precocidad, destaca por sus posibilidades gastronómicas. Cuando se recolecta en el punto adecuado para obtener guisante lágrima, ofrece una textura especialmente delicada, muy apreciada en elaboraciones culinarias donde el producto es el protagonista. También puede destinarse al consumo en fresco y a la conserva.

Una variedad que demuestra cómo el momento de la recolección puede transformar un guisante en un ingrediente de gran valor gastronómico.

Tirabeque: ¡un guisante que se aprovecha entero!

¿Sabías que existen guisantes de los que podemos comer también la vaina?

Este es precisamente el gran atractivo del guisante Tirabeque, conocido también como guisante cometodo.

Se trata de una variedad de enrame que puede alcanzar aproximadamente 140 centímetros de altura y que destaca por producir vainas largas, anchas y curvadas, de color verde pálido.

A diferencia de los guisantes que cultivamos principalmente por sus granos, el tirabeque presenta vainas tiernas, sin pergamino y sin hilos, que pueden consumirse enteras cuando se recolectan en el momento adecuado.

¡Una característica que lo convierte en una opción especialmente versátil en la cocina!

Los tirabeques pueden disfrutarse ligeramente salteados, al vapor, en recetas con verduras o como acompañamiento de carnes, pescados y arroces.

Además de sus posibilidades gastronómicas, es una variedad de carácter rústico y ciclo semitardío, que necesita soportes para desarrollarse correctamente.

Una opción muy interesante para quienes buscan ampliar la diversidad de su huerto y descubrir nuevas formas de disfrutar de sus cosechas.

Lincoln: rusticidad, vigor y productividad

Si buscas una variedad de guisante de crecimiento compacto, el Lincoln es una alternativa que merece la pena conocer.

Se trata de una variedad de mata baja, de aproximadamente 70 centímetros de altura, que destaca por su rusticidad, vigor y productividad.

Presenta un ciclo medio y produce vainas ligeramente curvadas, de unos 9 centímetros de longitud, que contienen alrededor de 8 granos.

Su porte relativamente compacto permite incorporarlo a diferentes tipos de huerto, aunque puede beneficiarse de pequeños soportes para mantener las plantas erguidas.

En la cocina, sus granos pueden utilizarse en una gran variedad de preparaciones: desde guisos y menestras hasta cremas y salteados de verduras.

El Lincoln es una buena muestra de cómo una variedad tradicional puede reunir características interesantes tanto para el cultivo como para el consumo.

Rondo: un guisante rústico y muy productivo

El guisante Rondo es otra de las variedades destacadas del catálogo Rocalba.

Se caracteriza por ser una planta de medio enrame, de unos 70 centímetros de altura, con crecimiento rápido, buena rusticidad y elevada productividad.

Tiene un ciclo semiprecoz y produce vainas de aproximadamente 11 centímetros de longitud, que pueden contener alrededor de 10 granos de color verde medio.

Estas características lo convierten en una opción interesante para quienes desean cultivar guisantes de grano y aprovechar su cosecha en diferentes recetas.

Como ocurre con otras variedades de medio enrame, conviene valorar la colocación de soportes que faciliten su crecimiento y permitan mantener el cultivo ordenado.

Su combinación de rusticidad, desarrollo rápido y productividad es uno de sus principales atractivos.

Cómo sembrar guisantes paso a paso

Una vez elegida la variedad, llega el momento de preparar el terreno.

Los guisantes prefieren ubicaciones soleadas y suelos fértiles, sueltos y bien drenados. Antes de sembrar, es recomendable retirar las malas hierbas y trabajar ligeramente la tierra para facilitar el desarrollo de las raíces.

La siembra puede realizarse directamente en el terreno cuando las temperaturas sean adecuadas.

Como orientación, las semillas suelen colocarse a una profundidad de entre 3 y 5 centímetros, aunque siempre conviene seguir las indicaciones específicas de cada variedad.

Para Prins Albert, Rocalba recomienda sembrar a golpes de 5-6 semillas, mientras que en variedades como Lincoln, Rondo y Tirabeque se indican grupos de 4-6 semillas.

Es importante respetar las distancias de plantación recomendadas para que las plantas dispongan de espacio suficiente para crecer y desarrollarse correctamente.

Una vez realizada la siembra, cubre las semillas con tierra y riega suavemente. Durante la germinación, el suelo debe mantener cierta humedad, pero sin llegar a encharcarse.

En condiciones favorables, las primeras plántulas pueden aparecer aproximadamente entre una y dos semanas después de la siembra.

Cuidados esenciales durante el otoño y el invierno

Aunque los guisantes se adaptan bien a las temperaturas frescas, necesitan algunos cuidados básicos para desarrollarse correctamente.

El riego debe ajustarse a las condiciones climáticas y a la humedad del suelo. Durante el otoño y el invierno, las lluvias pueden cubrir parte de las necesidades del cultivo, por lo que es importante evitar los excesos de agua.

Durante la floración y el desarrollo de las vainas, disponer de suficiente humedad es especialmente importante para favorecer una buena producción.

También debemos prestar atención a las bajas temperaturas. Aunque las plantas pueden tolerar cierto frío, las heladas intensas pueden perjudicar su desarrollo, especialmente cuando son jóvenes.

Otro aspecto fundamental es adaptar los soportes al tipo de guisante que cultivamos. El Tirabeque, por ejemplo, puede alcanzar 140 centímetros de altura y necesita una estructura por la que trepar. En variedades más compactas, como Lincoln y Rondo, los soportes pueden ayudar a mantener las plantas erguidas.

Por último, conviene revisar periódicamente el cultivo para detectar posibles plagas, como los pulgones, o problemas derivados de la humedad excesiva.

Errores frecuentes al cultivar guisantes

Uno de los errores más habituales es sembrar en suelos demasiado húmedos o con mal drenaje. El exceso de agua puede dificultar la germinación y favorecer la aparición de podredumbres.

También es importante evitar las siembras demasiado densas. Respetar las distancias entre plantas permite mejorar la circulación del aire y facilita las tareas de mantenimiento.

Otro aspecto que debemos tener presente es el calendario de cultivo. Aunque octubre es un mes adecuado para sembrar determinadas variedades en zonas de clima suave, no todas las regiones presentan las mismas condiciones.

Por último, recuerda que cada variedad tiene unas necesidades de crecimiento diferentes. Elegir los soportes apropiados y conocer sus características te ayudará a conseguir mejores resultados.

¿Sabías que…? 

Además de sus características de cultivo y sus posibilidades gastronómicas, los guisantes esconden algunas curiosidades sorprendentes.

Una de ellas es que los guisantes ayudaron a descubrir las leyes de la genética. Durante el siglo XIX, Gregor Mendel utilizó plantas de guisante en sus experimentos sobre la herencia de los caracteres. Sus observaciones sobre características como el color y la forma de las semillas sentaron las bases de la genética moderna.

¿Cuándo y cómo cosechar los guisantes?

El momento de la cosecha dependerá de la variedad elegida, la fecha de siembra y las condiciones climáticas.

En los guisantes destinados al consumo de grano, como Prince Albert, Lincoln y Rondo, conviene recolectar las vainas cuando están bien desarrolladas y los granos han alcanzado un buen tamaño, pero todavía se mantienen tiernos.

Si esperamos demasiado, los guisantes pueden perder parte de su dulzor y adquirir una textura más harinosa.

En cambio, los tirabeques deben recolectarse cuando sus vainas están tiernas y los granos interiores todavía son pequeños, ya que su principal atractivo es poder consumir la vaina completa.

Para recogerlos, sujeta suavemente la planta con una mano y desprende la vaina con la otra, evitando tirar de los tallos.

Durante el periodo de cosecha, es recomendable revisar las plantas con frecuencia y recolectar las vainas a medida que alcanzan el punto adecuado.

Cultiva tus propios guisantes 

Cada variedad tiene algo especial que ofrecer: Prins Albert destaca por sus granos y su valor culinario, Tirabeque por sus vainas comestibles, y Lincoln y Rondo por su rusticidad y productividad.

Descubre las semillas de guisantes Rocalba y elige la variedad que mejor se adapte a tu huerto y a tus gustos.