Septiembre es tiempo de volver. Volvemos a las rutinas, a organizar nuestro día a día y también a dedicar tiempo a esos pequeños placeres que habíamos dejado aparcados durante el verano.
Para quienes disfrutan sembrando, cuidando y viendo crecer, también es el momento de la vuelta al huerto. Y cuando hablamos de huerto, no pensamos únicamente en una parcela de tierra. Porque cultivar es posible en muchos más lugares de los que imaginamos.
Huerto en espacios pequeños ¡también puedes tener el tuyo!
Un huerto tradicional
Si tienes un terreno, septiembre es un buen momento para volver a ponerlo a punto. Revisar el estado del suelo, retirar los restos de cultivos anteriores, preparar las zonas de siembra y decidir cómo distribuir el espacio forman parte de ese agradable ritual de comenzar una nueva etapa en el huerto.
¿Qué puedes plantar en terreno?
Espinacas, acelgas, zanahorias, nabos, cebollas, guisantes y habas.
Un rincón del jardín

No necesitas transformar todo el jardín para disfrutar de un pequeño huerto. Una zona bien elegida puede reservarse para cultivar hortalizas, aromáticas o flores. Incluso podemos integrar distintas plantas entre las zonas ornamentales y crear un espacio que combine cultivo y jardín.
¿Qué puedes plantar en el jardín?
Lechugas, acelgas, rúcula, rabanitos y zanahorias.
Una terraza
Las terrazas ofrecen muchas posibilidades. Mesas de cultivo, jardineras, macetas y otros recipientes permiten organizar un huerto adaptado a los metros disponibles. Antes de sembrar, conviene observar dónde incide el sol, qué zonas están más protegidas y cuánto espacio podemos dedicar realmente a las plantas cuando alcancen su tamaño adulto.
¿Qué puedes plantar en la terraza?
Espinacas, lechugas, rabanitos, rúcula y habas en recipientes profundos.
Un balcón

¿Pocos metros? También cuentan. En un balcón podemos aprovechar jardineras, macetas y recipientes de diferentes tamaños para crear nuestro pequeño espacio de cultivo. La clave está en seleccionar bien qué queremos sembrar y adaptar el número de plantas al espacio disponible. También podemos aprovechar la verticalidad con estanterías o soportes adecuados, siempre que las plantas reciban la luz que necesitan.
¿Qué puedes plantar en el balcón?
Espinacas, lechugas, rabanitos, rúcula y guisantes (en macetas profundas o variedades de raíz corta) aprovechando la verticalidad.
Descubre cómo crear un jardín vertical en tu balcón
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Un patio

Los patios pueden convertirse en auténticos huertos domésticos. Podemos combinar recipientes grandes y pequeños, crear diferentes zonas de cultivo e incluso reservar un rincón para las plantas aromáticas. Aquí será especialmente importante observar las horas de luz directa que recibe cada zona antes de decidir dónde colocar cada cultivo.
¿Qué puedes plantar en el patio?
Acelgas, escarolas, lechugas, cebollas y zanahorias (estas últimas se han de cultivar en macetas profundas o variedades de raíz corta ya que necesitan tierras sueltas y profundas).
Un porche o una zona exterior pequeña
Incluso ese rincón junto a casa puede tener posibilidades. Si dispone de suficiente luz, unos cuantos recipientes pueden acercarnos al placer de sembrar y cosechar. No se trata de llenar todo el espacio, sino de encontrar el lugar adecuado para empezar.
¿Qué puedes plantar en el porche?
Lechugas, espinacas, rúcula y rabanitos.
Un huerto urbano o comunitario

Cultivar también puede ser una experiencia compartida. Los huertos urbanos y comunitarios permiten disponer de un espacio de cultivo fuera de casa y, además, aprender de otras personas, intercambiar experiencias y recuperar el contacto con la tierra en plena ciudad.
Un pequeño huerto para toda la familia
Una mesa de cultivo, varias macetas o un pequeño trozo de terreno pueden convertirse en un lugar de descubrimiento para los más pequeños. Elegir las semillas, sembrarlas, regar y seguir día a día el crecimiento de las plantas hace que el huerto sea mucho más que un espacio de cultivo: también es un lugar para compartir tiempo juntos.
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En septiembre en el huerto podemos sembrar cultivos como lechugas, espinacas, rabanitos, zanahorias, acelgas, guisantes o habas, adaptando siempre la elección al espacio disponible. Si participan niños, puede ser especialmente interesante empezar por cultivos sencillos y fáciles de seguir, como rabanitos, lechugas, rúcula o zanahorias.
Incluso empezar con unas pocas macetas

No hace falta crear un huerto completo desde el primer día. Podemos comenzar con unas pocas macetas y descubrir poco a poco qué cultivos se adaptan mejor a nuestro espacio, al tiempo que podemos dedicarles y a nuestras ganas de experimentar.
¿Qué puedes plantar en pocas macetas?
Rúcula, lechugas, espinacas y rabanitos.
Un terreno, un jardín, una terraza, un balcón, un patio o unas cuantas macetas. Cada huerto es diferente porque cada espacio también lo es. Este septiembre, mira a tu alrededor. Quizá tengas mucho más espacio para cultivar del que pensabas. Encuentra tu lugar. Elige tus semillas. Y vuelve a sembrar…




